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lunes, 13 de junio de 2011

domingo, 12 de junio de 2011

Gilles Deleuze

                             


Biografía


 (París, 18 de enero de 1925 - París, 4 de noviembre de 1995) fue un filósofo francés, considerado entre los más importantes e influyentes del siglo XX. Desde 1960 hasta su muerte, escribió numerosas obras filosóficas, sobre la historia de la filosofía, la política, la literatura, el cine y la pintura. Entre sus libros más famosos están los dos volúmenes de Capitalismo y esquizofrenia: Mil mesetas y El Antiedipo, ambos escritos en conjunto con Félix Guattari; los dos libros que siguieron a mayo del 68 en París, Diferencia y repetición (1968) y Lógica del sentido (1969); sus dos libros sobre cine, Imagen movimiento e Imagen tiempo; y por último, ¿Qué es la filosofía? (1991), también escrito en conjunto con Guattari.
Nació en 1925 en París. Asistió al Liceo Carnot durante la segunda guerra mundial. Durante la ocupación nazi su hermano mayor fue arrestado por su participación en la resistencia francesa y murió durante su traslado a un campo de concentración. Entre 1944 y 1948, cursó sus estudios de filosofía en La Sorbona. Algunos de sus profesores fueron Ferdinand Alquié, Georges Canguilhem, Maurice de Gandillac y Jean Hyppolite.
Deleuze enseño en varios colegios hasta 1957 cuando comenzó a trabajar en La Sorbona. En 1953 publicó Empirismo y subjetividad, un ensayo sobre el Tratado sobre la naturaleza humana de Hume. En 1956 se casa con Denise Paul Grandjouan. Entre 1960 y 1964 trabajó en el CNRS, periodo en el que publicaría Nietzsche y la filosofía (1962) y comenzaría su amistad con Michel Foucault. De 1964 a 1969 fue profesor en la Universidad de Lyon. En 1968 publicó Diferencia y repetición y Spinoza y el problema de la expresión.
En 1969 fue nombrado en la Universidad de París VIII donde trabajaría hasta su retiro de la vida universitaria en 1987. Allí trabajó con Foucault y donde conoció a Félix Guattari, un psicoanalista heterodoxo, con el cual comenzaría una larga y fructífera colaboración, que se cristalizó en los dos volúmenes de Capitalismo y esquizofrenia: El Anti-Edipo y Mil mesetas. A raíz de esta colaboración es que aparece la famosa declaración de Deleuze en la que se establece que "Lo que define a un sistema politico es el camino por el que su sociedad ha transitado”.
«Un día, el siglo será deleuziano», fue la expresión de Michel Foucault en relación a un filósofo que marcó profundamente el pensamiento de la segunda mitad del siglo XX. «La filosofía es el arte de formar, de inventar, de fabricar los conceptos», dirá el propio Deleuze en Qu'est-ce que la philosophie ? (¿Qué es la filosofía?).
Dentro de la política, Deleuze es considerado un filósofo anarquista, o como un marxista en su sector más libertario. Como narró Jacques Derrida, pese a las críticas que Deleuze hizo a los marxistas, Deleuze nunca dejó de considerarse a sí mismo un marxista, además veía imposible hacer filosofía política sin centrarse en el análisis del capitalismo.Al final de su vida Deleuze preparaba un escrito inconcluso titulado La grandeur de Marx. Más específicamente, su anarquía adquiere sentido cuando vemos que su obra es una lucha constante contra el poder dicotómico del arjé.
En sus últimos años de vida, Deleuze sufrió de una grave insuficiencia respiratoria. Se quitó la vida el 4 de noviembre de 1995 lanzándose al vacío por una ventana de su apartamento en la Avenue Niel.


Filosofía

La obra de Deleuze puede clasificarse en dos. De una parte, después de finalizar sus estudios en 1948, se consagró a realizar una serie de monografías sobre algunos filósofos (Bergson, Foucault, Hume, Kant, Leibniz, Nietzsche, Spinoza) y artistas (Bacon, Jarry, Kafka, Proust, Sacher-Masoch), los cuales, pese a su eminente valor didáctico, contienen las primeras instancias de consolidación de su propio pensamiento intelectual. Este pensamiento se configura plenamente con la publicación de Diferencia y repetición y Lógica del sentido, el primero de 1968 y el segundo de 1969. De otra parte, escribió tomos filosóficos eclécticos alrededor de un concepto (por ejemplo, diferencia, sentido, esquizofrenia, cine, filosofía). No obstante, independientemente del tema, Deleuze consistentemente desarrolló variaciones sobre ideas semejantes.


Metafísica


En sus primeros trabajos, esto es, antes de sus colaboraciones con Guattari, su principal proyecto filosófico puede condensarse en la inversión sistemática de la relación tradicional entre identidad y diferencia en metafísica. Tradicionalmente, la diferencia se deriva de la identidad. Por ejemplo, para decir "X es diferente de Y" se asume alguna identidad mínimamente estable tanto para X como para Y. Deleuze arguye, por el contrario, que toda identidad es resultado de la diferencia. Las identidades no anteriores a la diferencia lógica o metafísicamente. Esto es, no solo que nunca dos cosas son la misma, sino que las categorías utilizadas para identificar individuos se derivan, en un primer lugar, de las diferencias. Identidades aparentes tales como X se componen de un sin fin de series de diferencias donde X = la diferencia entre x¹ y x², y = la diferencia entre..., y así.
Junto con Kant y Bergson, Deleuze considera que las nociones comunes de tiempo y espacio son formas unificantes impuestas por el sujeto. Concluye que la diferencia pura es no-espacio-temporal; se trata de una idea, lo que llamará "lo virtual" haciendo referencia a la definición de Proust sobre aquello que es constante tanto en el pasado como en el presente. Aunque las ideas virtuales de Deleuze parezcan semejantes a las formas platónicas o a las ideas de razón pura en Kant, no se trata de originales o de modelos ni trascienden la experiencia. Por el contrario, se trata de condiciones de una experiencia particular, de su diferencia interna en sí misma. La diferencia en Deleuze es un sistema de relaciones diferenciales que crea espacios, tiempos y sensaciones particulares.
Refiriéndose a Kant y a Schelling, Deleuze habla de un empirismo trascendental. Para Kant, en el idealismo trascendental la experiencia solo adquiere sentido cuando se ordena mediante formas de sensibilidad (tiempo y espacio) y categorías del intelecto(como causalidad). Según Kant, al asumir el contenido de estas formas y categorías como cualidades del mundo en tanto que existe independientemente de nuestro acceso perceptual, genera creencias metafísicas seductoras pero sin sentido. Deleuze invierte el planteamiento kantiano afirmando que la experiencia sobrepasa nuestros conceptos al introducir novedades, y esta experiencia pura de la diferencia actualiza una idea, irrestricta por nuestras categorías previas y forzándonos a inventar nuevas maneras de pensar.

sábado, 4 de junio de 2011

Descartes. Meditaciones metafísicas. 1ª meditación




Ya me percaté hace algunos años de cuántas opiniones falsas admití como verdaderas en la primera edad de mi vida y de cuán dudosas eran las que despues construí sobre aquéllas, de modo que era preciso destruirlas de raiz para comenzar de nuevo desde los cimientos si quería establecer alguna vez un sistema firme y permanente....Por todo ello, habiéndome desembarazado oportunamente de toda clase de preocupaciones, me he procurado un reposo tranquilo en apartada soledad, con el fín de dedicarme en libertad a la destrucción sistemática de mis opiniones.....Para ello, puesto que la razón me persuade a evitar dar fe no menos cuidadosamente a las cosas que no son absolutamente seguras e indubitables que a las abiertamente falsas, me bastará para rechazarlas todas encontrar en cada una algún motivo de duda.....Pues bien, todo lo que hasta ahora he admitido como absolutamente cierto lo he percibido de los sentidos o por los sentidos; he descubierto, sin embargo, que éstos engañan de vez en cuando y es prudente no confiar nunca en aquellos que nos han engañado aunque sólo haya sido por una sola vez. Con todo, aunque a veces los sentidos nos engañan aunque sólo haya sido por una sola vez. Con todo, aunque a veces los sentidos nos engañan en lo pequeño y en lo lejano, quizás hay otras cosas de las que no se puede dudar aún cuando las recibamos por medio de los mismos, como, por ejemplo, que estoy aquí, que estoy sentado junto al fuego, que estoy vestido con traje de invierno, que tengo este papel en las manos y cosas por el estilo. ¿Con qué razón se puede negar que estas manos y este cuerpo sean míos? A no ser que me asemeje a no sé que locos cuyos cerebros ofusca un pertinaz vapor de tal manera atrabiliario que aseveran en todo momentos que son reyes, siendo en realidad pobres.....Perfectamente, como si yo no fuera un hombre que suele dormir por las noches e imaginar en sueños las mismas cosas que cuando estoy despierto.....Pero ahora veo este papel con los ojos abiertos, y no está adormilada mi cabeza que muevo, y conscientemente ys sensiblemente extiendo mi mano, puesto que un hombre dormido no lo experimentaría con tanta claridad; como si no me acordara de que he sido ya otras veces engañado en sueños por los mismos pensamientos. Cuando doy más vueltas a la cuestión veo sin duda alguna que estar despierto no se distingue con indicio seguro del estar dormido.....Pues bien, soñemos y que no sean, por tanto, verdaderos esos actos particulares; como, por ejemplo, que abrimos los ojos, que movemos la cabeza, que extendemos las manos; pensemos que quiza no tenemos tales manos ni tal cuerpo.....Por todo ello, deduciremos quizá sin errar que la física, la astronomía, la medicina y todas las demás disciplinas que dependen de la consideración de las cosas, con ciertamente dudosas, mientras que la aritmética, la geometría y otras de este tipo, que tratan sobre las cosas más simples y absolutamente generales, sin preocuparse de si existen en realidad en la naturaleza o no, poseen algo cierto e indudable, puesto que, ya esté dormido, ya esté despierto, dos y tres serán siempre cinco y el cuadrado no tendrá más que cuatro lados; y no parece ser posible que unas verdades tan obvias incurran en sospecha de falsedad.....No obstante, está grabada en mi mente una antigua idea, a saber, que existe un Dios omnipotente...... Pero, ¿cómo puedo saber que Dios no me induce a errar siempre que sumo dos más dos o numero los lados de un cuadrado.....Supondré, pues, que no un Dios óptimo, fuente de la verdad, sino algún genio maligno
de extremado poder e inteligencia pone todo su empeño en hacerme errar.....; permaneceré pues asido a esta meditación y de este modo, aunque no me sea permitido conocer algo verdadero, procuraré al menos con resuelta decisión no dar fé a cosas falsas y evitar que este engañador, por fuerte y listo que sea, puede inculcarme nada.