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domingo, 19 de diciembre de 2010

¿fin del mundo o paranoia humana?

Sábado 22 de diciembre de 2012 ...

Hunab Ku, es para los Mayas, el centro de la galaxia, y a su vez, el corazón y la mente del Creador.

Si bien existían "esencias" menores, (como por ejemplo Chac, el dios de la lluvia), Hunab Ku era el centro de todo, y hacia allí y a través del sol, dirigían su mirada al estudiar las estrellas.

Poco a poco se descubre el legado Maya, y somos más quienes nos maravillamos con estos astrónomos, matemáticos, físicos, ingenieros y constructores; que poseían en lo que en nuestra visión ingenua del mundo creemos que es una civilización un poco primitiva, pero a la luz de los números Mayas y su conocimiento, debemos comprender que sabían tanto o más que nuestros actuales científicos.

¿Afirmar esto es descabellado?.

Seguro que no. Hay que tener en cuenta que casi 1.000 años antes que las civilizaciones contemporáneas de su época, los Mayas dominaban un sistema numérico binario exponencial, (el mismo que utiliza la naturaleza, en la división de las células) con base en el número 2, contando de 0 a 20.

Ya 500 años antes que los árabes, utilizaban el concepto del 0, y su calendario que sincroniza al Sol, la Luna y la Tierra con el universo, es más exacto que el que utilizamos actualmente. Es más, sus medidas astronómicas probaron ser tan exactas, que comparándolas con las medidas tomadas por la NASA son apenas diferentes en milésimas de segundo.

Vaya un ejemplo: Según los Mayas, la rotación completa de la Tierra alrededor del Sol es de 365,2420; mientras que la NASA lo mide en 365,2422.

Estos increíbles astrónomos midieron incluso la rotación de nuestro Sistema Solar en la galaxia, lo que corresponde a 25.625 años. ¡ Ellos fueron capaces de medir una rotación estelar de 25.000 años!

Sin embargo, lo más importante que han dejado los Mayas, han sido sus avisos a la humanidad futura.

Por alguna razón, en el auge de su brillante civilización, abandonaron sus ciudades, dejando atrás palacios, observatorios astronómicos, obras de arte, cientos de monumentos y sencillamente (y misteriosamente) ... desaparecieron.

Se dice que quedaron algunos guardianes de sus ciudades y que ellos guardaron los valiosos Códices hallados hasta ahora. Sus ciudades, repobladas por los Olmecas después, tal vez guardaban más secretos que se han perdido. Pero en piedras esculpidas en bajo relieve, comienza a aparecer una historia asombrosa en donde encontramos un calendario que abruptamente, finaliza luego de una cuenta de 25.000 años, justamente en el cambio de nuestro milenio. Junto con ese calendario, siete profecías han sido descubiertas, las cuales nos avisan de un inminente cambio.

Es lógico suponer que todo esto puede ser una mera coincidencia, y las profecías, orientadas hacia personas que nacerían cientos de años después, pueden ser sólo parte de un mito mal comprendido por los que han comenzado a descifrar la escritura Maya; además su extraña desaparición, sin dejar rastros, plantea dudas sobre un pueblo que sin un porvenir conocido en su propio tiempo, anuncia sin embargo, un futuro a otra civilización.

Pero es innegable que sus profecías tienen basamento científico, y aunque pocos saben de los casi imperceptibles llamados de atención que estamos recibiendo, en estos años han ocurrido cambios que de a poco, nos demuestran que estas profecías están cumpliéndose, junto con muchas otras, surgidas de personas en distintas sociedades de todo el planeta, tanto de los indios Hopi como de Paracelso, tanto de Solari Parravicini como de Edgar Cayce, y tantos otros.

Son muchas voces que nos alertan, por lo tanto sería sabio que escuchemos.

Los Mayas nos dicen que desde el centro de la galaxia (Hunab Ku), cada 5.125 años, surge un "rayo sincronizador", que justamente sincroniza al Sol y a todos los planetas, con una poderosa emanación de energía. En la rotación completa del Sistema Solar en la galaxia, ellos hacían una división de dicha elipse en dos, con una fracción cada una de 12.812 años, llamando a la fracción más cercana al centro de la galaxia, Día, y a la parte más alejada de Hunab Ku; Noche, tal cual se divide en día y noche en la Tierra.

A su vez, dicha elipse era partida en cinco períodos de 5.125 años: los cuales eran: Mañana, Mediodía, Tarde, Atardecer y Noche.

Según los Mayas, justamente en este nuevo milenio, estamos ingresando en la mañana galáctica, y es marcada por el rayo sincronizador desde Hunab Ku.

Ahora bien, en el año 1998, la NASA descubrió que desde el centro de la galaxia, comenzó a emitirse enormes cantidades de energía... ¿es esto coincidencia?

Los mayas nos dicen que el período intermedio al traspaso, dura 20 años, y ellos lo llaman "El tiempo del No-Tiempo", en donde ocurren grandes cambios. Es ahí cuando debemos ser capaces de transformarnos, ya que será nuestra decisión seguir como humanidad o perecer en nuestra autodestrucción.

Esta transformación implica algo tan profundo como la elección de evolucionar energéticamente, concientemente, completamente.

Los datos científicos recopilados en estos años respaldan esto.

* En septiembre de 1994, todas las líneas magnéticas terrestres sufrieron disturbios, disminuyendo y moviéndose; lo cual ocasionó que muchas ballenas encallaran, y pájaros en migración se perdieran. Incluso en los aeropuertos, hubo que reimprimir mapas y los aviones tuvieron que aterrizar manualmente.

* En 1996, Soho, (el satélite enviado a estudiar al Sol), descubrió que nuestra estrella ya no tenía polo norte ni polo sur, sino que se había convertido en un solo campo magnético, ya que las polaridades se homogeneizaron.
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* En el mismo año (1996), se produjo un "bamboleo" magnético que ocasionó que nuestro Polo Sur, en un solo día, se moviera 17º de su posición, comportándose erráticamente.

* En el 1997, se registraron grandes tormentas magnéticas provenientes del Sol, que incluso destruyeron satélites que orbitaban la Tierra.

* Según las mediciones comparadas, la Tierra se ha acelerado y ha perdido gran parte de su energía magnética, ya que en 1996, teníamos 4 Gaus, y en 1999, había disminuido a 1.5 Gaus.

La aceleración de la frecuencia vibratoria terrestre se percibe en los valores de 1997, cuando era de 7.8 Hz, mientras que en 1999 se elevó a 11.5 Hz.

¿En que nos afecta esto?

Estudios realizados en cosmonautas rusos, en un ambiente con magnetismo artificial, mostraron que al disminuir a 0 Gaus, primero se produce en la persona gran confusión, luego manifiesta agresividad en aumento, hasta llegar a la locura; lo cual implica que el electromagnetismo influye directamente en la conciencia y la razón. A su vez, la aceleración terrestre de la frecuencia nos afecta vibracionalmente, transmitiéndonos la misma agitación.

Sabemos que lo que llamamos "el sonido del silencio" o sea la resonancia Schuman es de 7.1 Hz, en donde todo entra en armonía, equilibrándose.

En nuestro cuerpo, las ondas cerebrales se dividen en Beta, Alfa, Theta y Delta, y están medidas en Hertzios.

Beta, el estado de alerta, consciente y lúcido, se encuentra entre 12-30 Hz;

Alfa, el estado mas relajado, de meditación y ensueño, es de 8 a 12 Hz,

Theta de 4 a 8 Hz

Delta de 1 a 4 Hz.

Cuanto más profunda es nuestra relajación, más baja ésta frecuencia.

Sabemos que necesitamos descansar para seguir adelante con renovadas fuerzas, pero ... ¿Sería posible la relajación si la vibración circundante y envolvente de la Tierra es tan elevada?

Eventualmente, comenzaría a provocar en la gente insomnio, incapacidad de concentración, nerviosismo, características cada vez más acentuadas en estos últimos años, que se achaca muchas veces al ritmo de vida estresante de la sociedad moderna; pero al ir esto en incremento; ¿Podría soportar una persona que no pueda manejar sus emociones, que no sepa entrar en un estado de conciencia más profundo y relajado, que no pueda crear un campo magnético propio? Es muy probable que no.

Se plantea seriamente entonces la necesidad de evolucionar, de cambiar en una forma más elevada, ya que según los Mayas, esta aceleración planetaria, y su consiguiente pérdida de campo magnético irá en aumento, llegando tal vez a 0 Gaus, e invirtiéndose la polaridad planetaria, lo cual nos afectaría enormemente.

El temor cada vez más manifiesto, la locura callejera, la violencia inconcebible, la desazón y la fatiga moral, son una demostración clarísima de que tan poderosos son los efectos de la perturbación a gran escala de nuestro planeta, vibracional y electromagnéticamente.

La fecha clave del final de este proceso, es el año 2012, cuando termina el "Tiempo del No-Tiempo".

Resulta curioso que, según los estudios matemáticos de Paracelso, sobre el llamado "Final del Tiempo", la época marcada por finales o principios, ronda exactamente entre los años 2012 al 2017 (lo cual se correlaciona con el calendario de Nostradamus, cuyo desfasaje se produce debido al calendario gregoriano, adoptado hasta la fecha).

También es una incógnita que los Mayas hablaran del "No Tiempo" y Paracelso llamara "Fin del Tiempo" a ese período donde todos los calendarios se terminan.

De hecho, los Mayas nos transmiten un mensaje de esperanza, ya que nos dicen que ésta época es el "Final del Miedo". Si somos capaces de enfrentar este nuevo destino, podremos sobrevivir como especie y civilización, pero el tiempo corre y hay que decidirse, porque la primera profecía, marca los últimos 13 años, contando a partir de 1999, desde el momento del eclipse anular de Sol del 11 de agosto, que también anunciaron en sus mediciones.

En estos tiempos, cada individuo debe decidir sobre el futuro de la humanidad; antes del sábado 22 de diciembre de 2012 ... el último día, según los Mayas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Breve historia del gran Michel Foucault

Michel Foucault

Michel Foucault (Poitiers, 15 de octubre de 1926 – París, 25 de junio de 1984) fue un especial psicólogo, un historiador de las ideas y un filósofo francés. Fue profesor en varias universidades francesas y estadounidenses así como catedrático de Historia de los sistemas de pensamiento en el Collège de France (1970-1984). Su trabajo ha influido en importantes personalidades de las ciencias sociales y las humanidades.

Foucault es conocido principalmente por sus estudios críticos de las ciencias humanas, de las instituciones sociales – psiquiatría, medicina desde 1789, sistema de prisiones—, así como por su trabajo sobre la historia de la sexualidad humana y la constitución de la subjetividad en el devenir de Occidente. Su teorización sobre el poder (o mejor las relaciones entre poderes), el conocimiento y el discurso ha sido muy debatido. En los años 1960, Foucault estuvo asociado tangencialemente al estructuralismo, un movimiento del que se distanció expresamente por su no historicismo. Foucault también rechazó las etiquetas de postestructuralista y postmodernista, que le eran aplicadas habitualmente, prefiriendo clasificar su propio pensamiento como una crítica histórica de la modernidad con raíces en Kant.

Foucault fue considerado por el The Times Higher Education Guide como el autor más citado del mundo en el ámbito de Humanidades en 2007.

Inicio
Nació el 15 de Octubre de 1926 en una familia burguesa acomodada de tradición católica. El matrimonio Foucault tendrá tres hijos: Francine, Paul-Michel y Denys. El padre era Paul Foucault, un cirujano que esperaba que su hijo siguiera sus pasos. La madre tenía una finca en Vendeuvre-du-Poitou en la que Foucault llegaría gustoso durante sus vacaciones a escribir sus trabajos. Foucault eliminó 'Paul' de su nombre. Entre 1930 y 1940 Paul-Michel Foucault asiste al liceo Henri-IV de Poitiers donde se destaca como un alumno brillante. El pequeño Foucault sorprende a su entorno al anunciar que no será cirujano, sino historiador. Ingresó en el colegio jesuita Saint-Stanislaus, en donde destacó. Durante este periodo, Poitiers era parte de la Francia de Vichy y sería ocupada por Alemania. En 1943 obtiene el bachillerato y en septiembre, ya en Paris, bajo los bombardeos de los aliados, ingresa en el curso preparatorio para la Escuela Normal Superior de París de la calle Ulm, principal entrada a una carrera académica en Francia.

Escuela Normal Superior
En 1946 es la época de la liberación y los modelos culturales norteamericanos comienzan a imponer un magnetismo que no conoce límites. Pero la nueva existencia que tiene principio así para Foucault estará marcada por los sufrimientos morales. Su homosexualidad le genera dolorosos conflictos íntimos. La Francia de posguerra es puritana y moralista. Foucault se muestra agresivo, intolerante e insociable. En 1948 intenta suicidarse.Fue llevado a consulta psiquiátrica, en la enfermería de la escuela le asignan una habitación aparte y Foucault pide ser atendido por el profesor Delay, del hospital Psiquiatrico Sainte-Anne. Además de su licenciatura en filosofía, también obtuvo una en psicología, de reciente creación en Francia. Se involucró en el brazo clínico de la disciplina y se centró al inicio en un psiquiatra singular: Ludwig Binswanger.

Años 50
Hacia 1950, una marcada inclinación al alcohol lo lleva a iniciar una psicoterapia, muy pronto interrumpida. Pasó su agrégation en 1950. Como muchos normaliens, Foucault estuvo en el Partido Comunista Francés entre 1950 y 1953, nada dogmático y muy crítico. Su mentor, Louis Althusser, le indujo a ingresar, si bien nunca participó activamente y se dio de baja al comprneder bien la política y el pensaminento de Stalin.[3] Tras un breve período en la École Normale, enseñó psicología de 1953 a 1954 en la Universidad de Lille; en 1954 publicó su primer libro: Maladie mentale et personnalité (Enfermedad mental y personalidad). Pronto eligió salir de Francia: en 1954 fue delegado cultural en la Universidad de Uppsala, en Suecia, donde conocerá a Barthes. En 1958 ocupó puestos similares en Varsovia y Hamburgo, donde perfecciona el alemán, y da clases también en su Universidad.

Años 60
Michel Foucault fue sin duda una de las figuras más importantes e influyentes del ambiente cultural francés durante los años sesenta. Nunca quiso expresamente ser un historiador de los ideales ni de las ciencias en el sentido clásico de estos términos. La única denominación que admitía era la de arqueólogo, aquello que da cuenta de forma más profunda de la cultura. Inicialmente instala en Hamburgo para terminar su tesis secundaria y allí es testigo de la lenta reconstrucción de Alemania. Regresó a Francia en 1960 para doctorarse y asumir un puesto en la Universidad de Clermont-Ferrand donde da cursos de psicología. Ahí conoció a Daniel Defert, con quien vivió el resto de su vida. En 1961 obtuvo su doctorado mediante dos tesis; la principal era Folie et déraison: Histoire de la folie à l'âge classique (Locura y sinrazón: Historia de la locura en la Edad Clásica) y la secundaria consistía en la traducción y comentarios de Antropología desde un punto de vista pragmático de Kant. Folie et déraison fue muy bien recibida. Defiende en la Sorbona su tesis sobre la locura. Muy poco después la editorial Plon publicó Locura y sin razón. Foucault publica El nacimiento de la clínica en 1963 y su interés parece concentrarse cada vez más en la literatura. Escribe numerosos artículos sobre Bataille, Klossowski, Laporte, Blanchot; además escribió un ensayo sobre Raymond Roussel y volvió a publicar su libro de 1954 (titulándolo Maladie mentale et psychologie, Enfermad mental y psicología). Cuando Defert fue enviado a Túnez para su servicio militar tiene breves estancias en dicho país para reunirse con éste. En 1965 se muda a dicho lugar y se instala por dos años para enseñar por primera vez filosofía en la Universidad de Túnez, al tiempo que escribe La arqueología del saber. En 1966 publicó Les Mots et les choses, que mostró su interés, más bien crítico, por el estructuralismo, pero fue vinculado a Jacques Lacan, Claude Lévi-Strauss y Roland Barthes. En 1967 tiene lugar en Túnez violentas manifestaciones a causa de la Guerra de los Seis Días y se llevan a cabo ataques en contra de comerciantes judíos. La universidad de Túnez es foco de una tensión creciente. Foucault apoya a los estudiantes en lucha, comienza a leer a Rosa Luxemburgo y al Che Guevara y pronto los textos norteamericanos de la Panteras Negras.

Todavía estaba en Túnez cuando estallaron las revueltas del Mayo francés del 68. En el otoño del mismo 1968 regresó a Francia y publicó L'archéologie du savoir (La arqueología del saber) —en respuesta a sus críticos— en 1969. Tras los eventos de mayo, el gobierno creó una nueva universidad experimental en Vincennes. Foucault encabezó su departamento de filosofía en diciembre de 1968 y reclutó a jóvenes universitarios izquierdistas. En enero de 1969, la Universidad de Vincennes se opone a las fuerzas del orden que quieren impedir una manifestación con motivo de la proyección de películas sobre Mayo del 68. Por último ante el programa de estudios que se había propuesto (psicoanálisis lacaniano, sociología marxista, etc.) y al radicalismo de uno de los jóvenes reclutados, Judith Miller, el ministerio retira la acreditación al departamento en enero de 1970 y se niega a otorgar habilitación nacional a la licenciatura en filosofía de Vincennes.

Años 70 en adelante
En esta segunda etapa fue elegido en 1970 por el Collège de France, para ocupar la cátedra Historia de los sistemas de pensamiento. Se involucró también en la política, sobre todo a raíz de Defert, se había unido al grupo ultra-maoísta Gauche prolétarienne, con el que Foucault se mantuvo distante. Pero cofundó el Groupe d'Information sur les Prisons (GIP) para ayudar a los prisioneros a hacer públicas sus reclamaciones. Paralelamente dirigió su interés hacia la cuestión del poder y escribió Surveiller et Punir (Vigilar y castigar) en 1975, que narra las micro-estructuras de poder —prisiones y las escuelas— formadas en las sociedades industrializadas a partir del siglo XVIII. Realizó un análisis de la transición de la tortura al encarcelamiento como modelos punitivos, para concluir que el nuevo modelo obedece a un sistema social que ejerce una mayor presión sobre el individuo y su capacidad para expresar su propia diferencia. En 1977, cuando una Comisión del Parlamento francés discutía una reforma del Código Penal Francés, firmó junto a Jacques Derrida y Louis Althusser, entre otros, pidiendo la anulación de algunos de los artículos de la ley para despenalizar todas las relaciones consentidas entre los adultos y los mayores de quince años (la edad de consentimiento sexual en Francia). Creía que el sistema penal sustituía el castigo de los actos criminales por la creación de la figura de un individuo peligroso para la sociedad (sin tener en cuenta el verdadero crimen), y predijo que vendría una sociedad de peligros, en la cual la sexualidad sería una especie de peligro errante, un "fantasma".

A finales de los años 1970, el activismo político decayó en Francia. Muchos de los maoístas cambiaron de ideología; los llamados Nuevos Filósofos, muy conservadores, decían que Foucault era su mentor, pese a no parecerse nada a él. En esta época, inició su La historia de la sexualidad la cual nunca terminó y en la que defendió una ética individual que permitiera a cada persona desarrollar, en la medida de lo posible, sus propios códigos de conducta. Su primer volumen, La voluntad de saber, fue publicado en 1976 y los cinco tomos previstos de inmediato sobre la época contemporánea no aparecieron. Si embargo, ocho años después aparecieron un segundo y un tercer volumen en otra línea: su tema de estudio era el mundo griego y tardorromano, el estilo era más tradicional, y se concentraba en el sujeto, antes eludido, como tercer punto de análisis, mediador entre poder y saber.

Muerte
Foucault murió en París, enfermo de sida el 25 de junio de 1984. Sin embargo, su familia nunca lo aceptó y de hecho no está totalmente claro que Foucault supiera que estaba muriendo a causa de ello.

Ideología
Foucault es un nominalista que busca demostrar la subjetividad de la verdad, para lo cual se dedica a analizar la evolución de distintos aspectos estudiados por las (por el llamadas) ciencias humanas, tales como la locura, la justicia, la sexualidad y el lenguaje. Concluye que el saber es producto de las relaciones de poder que se dan según las condiciones de una época determinada, mismas a las que llama inicialmente episteme y luego discurso. La perspectiva foucaultiana no se pregunta: ¿qué es el sujeto?, sino: ¿cómo se constituye? Foucault pretende dar cuenta de los procesos heterogéneos que nos configuran a partir de distintas prácticas históricas de saber y poder, y en diferentes ámbitos.

Desde Historia de la locura en la época clásica hasta sus libros de La Historia de la sexualidad, practicó una filosofía del conocimiento que buscaba dar cuenta de las condiciones históricas que han definido lo que somos, pensamos y hacemos. Sus teorías sobre el saber, el poder y el sujeto rompieron con las concepciones modernas de estos términos. Por ello es considerado un postmodernista.

Discurso
Desarrolló una teoría del discurso, que utilizó para problematizar instituciones como las citadas. Para él los discursos no son meros textos, son prácticas que implican restricciones que dominan la historia. Su análisis no se centra únicamente en el aparato coercitivo y en su funcionamiento, sino en los discursos, es decir, el lenguaje de las disciplinas que definen qué es un ser humano. Supone que “en toda sociedad la producción del discurso está a la vez controlada, seleccionada y redistribuida por cierto número de procedimientos que tienen por función conjurar los poderes y los peligros, domeñar el acontecimiento aleatorio y esquivar su pesada y temible materialidad.”[7] Se trata de los lenguajes de la burocracia, de la administración, de la medicina o del psicoanálisis; en definitiva, los lenguajes del poder —los cuales no son descriptivos sino normativos, puesto que definen y disponen— tienen el poder de excluir al individuo del cielo de la sociedad y de determinar las condiciones de su admisión en ella: capacidad jurídica, conciencia moral, formación o disciplina. Su postura respecto a los enunciados es radical. No sólo elimina cuestiones sobre verdad, sino también cuestiones de significado. En lugar de buscar el origen del significado en algún sujeto trascendental o en relación con las prácticas aceptadas, Foucault niega que el significado tenga importancia alguna en su trabajo. Su estrategia es describir en detalle cómo surgen las afirmaciones de verdad, qué fue lo que de hecho se dijo y escribió, y cómo esto encaja en la formación de los discursos. Quiere evitar toda interpretación y alejarse de los objetivos de la hermenéutica. Esta postura permite que Foucault se aleje del punto de vista antropológico y se enfoque en el papel de las elaboraciones verbales concretas o prácticas discursivas. Esto no es estructuralismo. Pues rehúsa examinar las oraciones fuera de su papel en la formación discursiva y también rechaza examinar posibles oraciones que podrían surgir de tal formación. De aquí surge su identidad como historiador, pues sólo le interesa describir oraciones que, de hecho, ocurrieron en la Historia. Todo el sistema y sus reglas discursivas determinan la identidad de la oración; por lo tanto, no tiene sentido distinguir las oraciones posibles de las ocurridas. Sólo las oraciones hecho formuladas son las que 'pueden ocurrir' en un sistema discursivo. Así que uno debe meramente describir sistemas específicos que determinan qué tipos de oraciones pueden surgir.

Obras
Historia de la locura en la época clásica
Fue determinante en su trayectoria, por la elección de su objeto (la sinrazón), por el lenguaje empleado (Bataille y Blanchot como fondo), por las referencias literarias (de Diderot a Artaud), por su engranaje con el giro cartesiano (Descartes (que fue siempre la frontera nueva del pensamiento, según señaló hasta su muerte). Y por tratar el problema de la normalización desde el siglo XVII y XVIII, que es el prólogo a lo que sucederá en la época contemporánea, según irá exponiendo hasta 1976. Como sucede con los autores clásicos, la bibliografía y los casos sobre los que trabajó están siendo revisados hoy, sobre todo a la luz de la publicación de sus Seminarios.
El nacimiento de la clínica
De 1963, fue su segundo trabajo importante. Foucault rastrea el desarrollo de la medicina, específicamente la institución de la clínica. El tema central es el de la observación o mirada atenta, hasta la consigna de abrir cadáveres, promovida en los años de las turbulencias revolucionarias de 1789.
Las palabras y las cosas
De 1966, empieza con una discusión de Las Meninas de Diego Velázquez, y su complejo juego de miradas, ocultamientos y apariciones. De ahí desarrolla su argumento central: que todos los periodos de la historia poseen ciertas condiciones fundamentales de verdad que constituyen lo que es aceptable o no, como, por ejemplo, el discurso científico. Y argumenta que estas condiciones de discurso cambian a través del tiempo, mediante cambios relativamente repentinos, de una episteme a otra, según el término que introduce. Es una profunda reflexión sobre el ser hablado y la posibilidad humana de conocimiento. Es una obra capital, dentro de su labor, y puso al autor en el primer plano de la historia del pensamiento.
La arqueología del saber
De 1969, representa su principal obra metodológica. Lo escribió para mostrar que pretendió con Las palabras y las cosas. Hace referencia a la filosofía analítica angloamericana, en particular a la teoría del acto discursivo. Dirige su análisis hacía el enunciado, la unidad básica del discurso que considera ignorada hasta ese momento. Los enunciados dependen de las condiciones en las que emergen y existen dentro del campo del discurso. No son proposiciones, ni declaraciones ni actos discursivos. En su análisis, considera los actos discursivos serios en cuanto a su análisis literal, en lugar de buscar algún significado más profundo. Es importante notar que de ninguna manera está tratando de desplazar o invalidar otras formas de analizar el discurso. El orden del discurso es una descripción de su discurso inaugural en el Collège de France, en el cual describe a grandes rasgos las intenciones y características de su pensamiento. Vigilar y castigar, de 1975, empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra ésta, Foucault expone una prisión gris, 80 años después y busca entender cómo pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que llama "tecnologías de castigo". La primera, la tecnología de castigo 'monárquica', consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el "castigo disciplinario", según dice, es la forma de castigo practicada hoy día; este castigo le da a los "profesionales" (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende de la opinión de los profesionales.

Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamadas panópticos de Bentham (nunca construidas pero tomadas en cuenta): allí, un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que "la visibilidad es una trampa". A través de esta óptica de vigilancia, dice, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto "poder-conocimiento"). Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de 'prisión continua', desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de una 'normalización' generalizada.
Historia de la sexualidad
Hasta su muerte se publicaron tres volúmenes. El primero, La voluntad de saber, de 1976, se sitúa en los dos siglos XVIII y XIX; trata del funcionamiento de la sexualidad en relación con la emergencia del bio-poder, el "control total sobre los cuerpos vivos", es decir, todas las políticas económicas, geográficas y demográficas que establece el poder para el control social. El poder se encuentra difuso, fragmentado, deslocalizado, es ubicuo, e impregna todas las relaciones sociales. Ataca las "hipótesis represivas", la creencia común de que hemos "reprimido" nuestros impulsos sexuales desde el siglo XIX. Y propone una visión de la sexualidad como "promovido" a través de la construcción discursiva del sexo. Sin embargo, ésta supuesta libertad sexual se enfrenta continuamente al "control sobre los cuerpos vivos", y el derecho de espada, la muerte, típica de sociedades disciplinarias, ha cedido el paso a la "interiorización de la norma", mecanismos más acordes con las sociedades de control en las que vivimos. Por tanto, el autor concibe el discurso sexual y la libertad sexual "lograda" en las últimas décadas (o sencillamente deseada por aquellos que defienden la libertad) como un dispositivo falso, que pretende distraer de lo que debe ser verdaderamente objeto de lucha en nuestra sociedad: el control sobre nuestros propios cuerpos, sobre nuestros deseos y pasiones.
El uso de los placeres y La inquietud de sí
De 1984, tratan sobre el uso del cuerpo y su moral ascética en la Antigüedad griega y romana. Un cuarto volumen, que abordaba ya la era cristiana, estaba concluido desde antes, pero como no se adecuaba al lenguaje de los anteriores, no permitió publicarlo.